martes, 9 de noviembre de 2010

Recorriendo la web con imagenes

Ser hijos adolescentes

La adolescencia es una etapa difícil no sólo para los jóvenes, sino también para los padres.
Los padres sienten que su hijo ha cambiado bruscamente y temen que nunca vuelva a ser el mismo que era antes. Muchas veces se preguntan ¿Por qué está tan alejado? ¿Qué habremos hecho mal? ¿Nunca más podremos conversar tranquilamente?, y al no encontrar respuesta se angustian, piensan que no hay vuelta atrás y creen que todo está perdido.

Sin embargo, y para tranquilidad de muchos, el distanciamiento con los padres es un proceso que se da en forma natural, y tiene relación con la búsqueda de mayor autonomía.

Es importante para el adolescente sentir la presencia e interés de sus padres aunque en su conducta manifiesten lo contrario. Por lo tanto, nunca deben darse por vencidos en los intentos de comunicación, aún cuando el joven los rechace. Esto le permite saber que cuenta con ellos para solucionar o enfrentar situaciones más complicadas, pero por el momento necesita resolver sus asuntos de manera personal. Es una etapa pasajera, pero si los padres se dan por vencidos, al final la comunicación entre ambos puede ser que se haya quebrado.

El peligro del alejamiento con los padres depende de la intensidad, ya que puede ir de una menor comunicación, hasta casi una nula interacción. Para evitar llegar a extremos es importante respetar los espacios del otro, es decir, si uno esta ocupado en una actividad social, de entretención o resolviendo algún problema, claramente no es el minuto para que traten de acercarse.

Un buen momento para comunicarse con un adolescente son los espacios de conversación que se dan en forma cotidiana, durante las comidas y camino al colegio. Es recomendable realizar actividades recreativas con los jóvenes, haciendo actividades del agrado del adolescente. Lo importante es que se sienta querido y acompañado en sus intereses.

Es importante que los padres no tengan una postura tan crítica respecto a los gustos de los jóvenes, y tratar de respetar y entender cuáles son sus preferencias.

Asimismo, es importante que las conversaciones con los hijos adolescentes no sean un interrogatorio, ya que, el establecer diálogos de ese tipo o sobre “temas comunes como el colegio, donde están todo el día, obviamente generan rechazo en cualquier persona, no sólo en los adolescentes. A los adultos tampoco les gusta hablar de cómo le fue en el trabajo.

Una buena estrategia es ir turnándose entre la mamá y el papá en la interacción con el hijo. Habitualmente presentan mayores conflictos con uno de los padres, en ese caso, será más fácil que se acerque al adolescente el que presente menor resistencia. Eso sí, siempre y cuando esta interacción muestre que ambos padres están interesados en saber qué ocurre con su vida.

Se recomienda enfrentar al adolescente aún cuando eso implique ir en su contra.

Por evitar conflictos o roces con los hijos los padres tienden a no expresar lo que opinan o relajan las normas, lo que es percibido por el adolescente como un cierto ‘abandono’ o también una especie de ‘darse por vencido’, por parte de los papás.

Los límites son fundamentales para que los hijos mantengan el respeto y admiración por sus padres, y así fortalecer la relación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario